lunes, julio 02, 2007

Cómo leer un texto rudo (y entender algo)

A pesar de no contar con mucha experiencia en el tema, sí puedo compartir con el mundo algunas de mis observaciones. A ver si entre todos damos con la fórmula adecuada para llevar a cabo tan infausta tarea.

Paso Uno: Coma algo que lo haga feliz. Olvídese de la dieta, ríndase ante ese alfajor Laguito que le está guiñando el ojo. Regálese unos minutos, cómase ese completo que le gusta tanto, y sí, puede ponerle americana, nadie le dirá que es anticuado. El objetivo es engañar a la mente, hacerle creer que seguirá con su vida tranquila, apenas coordinando dos o tres neuronas para cliquerar una tintineante ventana de msn.

Paso Dos: Siga deshaciéndose del estrés. Fumarse un cigarro mirando a través de la ventana (en particular con expresión melancólica-intelectualoide) siempre ayuda. Caminar un poco, regalonear con el gato y echarse en la cama, son todas actividades que sirven bastante. Son el preámbulo para la siguiente etapa.

Paso Tres: Entre en personaje. Convénzace de que usted también puede ser un intelectual de la talla de Foucault, que también puede ser bueno escribiendo, mejor que Wilde incluso. Pero cuando niño, a usted no lo amarraron a un árbol por horas, sólo por ser un raro. ¿Ve? usted puede ser brillante saltándose la parte del sufrimiento latero. Usted puede ser mejor.

Paso Cuatro: Una vez entregados a nuestro nuevo papel de grandes pensadores, es tiempo de empezar a actuar como tales. Para ello, ármese una escenografía adecuada. Un cuarto bien iluminado, un escritorio despejado, el lápiz perfecto y el cuaderno que lo inspire tienen que estar definitivamente contemplados en su lista de materiales. Permanecer en personaje es lo difícil, por eso debe proveerse con todo lo que pueda ayudarlo cuando las fuerzas flaqueen.

Paso Cinco: Llega el momento de enfrentarse a la realidad. El texto está frente a nosotros y, lamentablemente, no queda más que leerlo. Recomiendo no desesperar, las primeras páginas en general no se entienden. Es un recurso de los intelectuales para desanimar a todo quien quiera leerlos. Pero no se preocupe, las páginas siguientes se hacen más llevaderas. Eventualmente.
Es tiempo de subrayar, de tomar notas inteligentes con cara de inteligente, y de consultar libros de referencia. Relájese y empiece a disfrutar (sí, disfrutar) del asunto. Ya verá cómo sin darse cuenta, dejará teorías sociales obsoletas y replanteará la visión del ser humano y su relación con la hermenéutica telúrica incaica transtrueca de la peripatética notrética de la filosofía aristotélica, por la inicuidad fáctica de los diálogos socráticos no dogmáticos. De seguro que sí.

Consejos y observaciones finales: Es recomendable parar cada media hora, estirar las piernas y soltarse un poco. Prepararse un café llega a ser bastante inspirador, siempre y cuando no se abuse de él. Recuerde no matar la magia.
También, es muy recomendable que, si se sabe que tendrá que leer un texto de aquellos, normalice su vida sexual con anticipación. Esto es, no pretenda leer a Heidegger si su último orgasmo (no autoinducido) fue hace más de cinco días. Es cruel pretender que la mente trabaje bien, cuando el cuerpo no hace más que pedir. La situación no puede llevar a nada bueno... salvo que esté redactando un ensayo sobre deseo, placer y carencias, claro está.

¡Suerte a todos con lo que queda de semestre!

4 comentarios:

Un Mono dijo...

Brígido. Vencer la procastinación.
Conozco algunas técnicas secretas, pero no sé si funcionarán en otras personas.
Bañarse. Sí, al menos para mí una ducha es algo que me sirve bastante. Reanima además de desuñar.
Poner la cabeza hacia abajo. Ni idea por qué, tal vez por la sangre que llega a mi cabeza. No es hacer la posición invertida, cosa que pocas veces he logrado en mi vida, pero esta técnica a lo Homero Addams me ayuda mucho.
Aguardar a que anochezca. No hay caso, soy de los que estudian de noche. Si nada logra vencer mi procastinación, hay que esperar a que se haga de noche en Chile continental.

Ah, y lo del café, el fumarro y el sexo, muy de acuerdo. Pero cinco días, creo que es poner un número por ponerlo.

KitTy dijo...

Sobre tu último punto Seba, me limito a recordar que es un texto que se basa en mis particulares experiencias Si alguien es feliz a los dos meses, es otra cosa.

Jaime Bakulic dijo...

pues te has lucido señorita

mucho tiempo sin leer, da gusto encontrarse con algo tan atractivo, y práctico (me dieron ganas de ejercitarlo el próximo semestre)

mil saludos para tí ^^

David dijo...

Que gran texto!!!

También es una gran verdad... lo digo por experiencia propia.

Apoyo lo del último orgasmo.


Saludos y te vas a mis links ;)