viernes, mayo 27, 2005

Yo quiero ser como Ella.

Ohh, es una chica tan buena, yo quiero ser como ella.

Ella, siempre tan bien peinada
Ella, que nunca se sulfura
Ella, tan sensible
Ella, que nunca se sienta con las piernas abiertas.

Ohh, es una chica tan buena, yo quiero ser como ella.

Ella, diplomática intachable
Ella, que nunca dice groserías
Ella, nunca lo haría sin amor
Ella, que nunca se rasca el...

Ohh, es una chica tan buena, yo quiero ser como ella.

Ella, vegetariana frugal
Ella, que nunca falta a clases
Ella, risueña y aromática
Ella, que nunca se emociona ni suda por nada.

Ohh, es una chica tan buena, yo quiero ser como ella.

Nunca me arrugaría
Nunca molestaría
Nunca padecería estreñimiento
Ni menos diarrea...

Ohh, es una chica tan buena, yo quiero ser como ella.


viernes, mayo 06, 2005

Maniática incipiente aspira al cargo de Maniática Adorable

Dicen que son de viejas, de menopáusicas incluso, pero al menos en mi caso, creo estar años más cerca de la menarquia que de ese proceso irreversible y esterilizante pero sí, están aquí. Las amigas manías. Claro, pueden llamarse amigas, porque existen, y como pretendo ser positiva quiero creer además que todo aquello que existe es mi amigo.

Me he preguntado qué puede hacer que una manía se exprese, cuáles son sus padres, qué la hace necesaria... medité y medité, seguí meditando y no se me ocurrió ni un carajo (muy poco ocurrente, disculpen). Lo único que sé es que las manías son infinitamente atractivas, como dijo alguna vez Huidobro "desarrolla tus defectos que son acaso lo más interesante de tu persona" Pero en este caso el aforismo no resulta del todo exacto porque... porque las manías no son un defecto! Al contrario, son una excelente ventana . Cuando observamos con atención qué manías mueven a alguien, sin duda aprendemos de ese alguien. Me viene a la memoria un amigo que no aguantaba que yo caminase por el lado exterior de la vereda, no toleraba ni por un segundo verme aunque fuera a cinco metros del auto más cercano; cierto día, dándomelas de liberal- feminista- no necesito tus cuidados- se me ocurrió preguntarle el famosísimo PORQUÉ. Fue ahí cuando me enteré de que tiempo atrás, cuando estaba de novio, un tipo desde un camión le tiró una piedra que le dió en la cabeza a su indefensa mujercita.Tenemos un trauma, pero un trauma muy adorable, una manía; una vez que entendí su razón no dejé de enternecerme y es que las manías son asunto tan humano, tan ¿irracional? con tanta vulnerabilidad involucrada...

... Y aterrizo de este viaje de divagaciones, en ese sitio medio extraño y aún no explorado, Yo. No hace muchos días me vi a mí misma enojadísima, molesta y con mi cara expresando aquello sin ningún tapujo (creo haber mencionado en post anteriores que soy bastante expresiva). ¡Es que fue terrible! Definitivamente inconcebible, nadie puede poner el tenedor a mano derecha, la cuchara en el lado izquierdo, el cuchillo con el filo hacia afuera y el vaso al lado izquierdo, fue demasiado para mi escasa resistencia. Pero no había notado nunca que soy una maniática de la posición de los cubiertos en la mesa, que se suma a mi obsesión por los tildes en el msn. ¿De dónde vienen estas manías? Un sicólogo facilista seguro argumentaría que son actos reafirmatorios de la personalidad, que se generan tras años de repeticiones inconscientes y conscientes de las mismas situaciones. Seguro tendría razón. Yo por mi parte prefiero creer que son ventanas encantadoras que nos muestran parte del inagotable mundillo ajeno y propio.

¿Mencioné que soy una maniática de llevar la contra?


(...)